Albano Cruz
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Privilegios y opresión 2

Este post es la continuación de la entrada Privilegios y opresión I, y toma el asunto que se menciona en este tuit. Puede que si no lo has hecho, sea interesante leer la primera entrada y la cadena de mensajes que lo generó.

Formulación alternativa

Recordemos que la tesis original eran las dos siguientes premisas:

\begin{array}{rll}
1. & p & \text{Nacer hombre es tener privilegios.}\\
2. & p & \text{Los privilegios son opresión.}
\end{array}

Y que arrojaba tras el desarrollo completo la conclusión «para cualquier hombre, hay al menos una mujer oprimida».

Sin embargo, para realizar un desarrollo posterior más amplio y completo, vamos a formular de nuevo las dos premisas (no incluiremos la premisa cero). En este caso lo haremos un poco más simple, con objeto de comprobar si hay propiedades generales que sean más sencillas de ver.

El resultado sería:

\begin{array}{rll}
1. & p & H \rightarrow P \\
2. & p & P \rightarrow O
\end{array}

y la lectura natural de las premisas sería la siguiente:

Premisa 1; si naces hombre, entonces tienes privilegios.
Premisa 2; si tienes privilegios, entonces eres opresión.

De nuevo podemos aplicar la propiedad transitiva (que en este tipo de lógica se ve más fácil) y concluir que «si naces hombre, entonces eres opresión». Y aunque una de las implicaciones más importantes ya es visible, la vamos a explicitar de manera inequívoca:

\begin{array}{rll}
1. & p & H \rightarrow P \\
2. & p & P \rightarrow O \\
(1,2). & tr & \therefore \\
3. & c & H \rightarrow O \\
(3,4). & eq & = \\
4. & c & ( \neg H \vee O ) \\
(4,5). & eq & = \\
5. & c & \neg ( H \wedge \neg O )
\end{array}

La última frase del desarrollo, la [$5$], es una expresión mucho maś contundente. Hemos apartado la causalidad o la secuencialidad, y ha quedado expresado como una declaración clara de propiedades. En lenguage natural la conclusión final dice que «no se da que se nazca/sea hombre y no se oprima».

Esta formulación deja meridianamente claro más allá de toda duda que las premisas originales implican de forma necesaria (es decir, es impepinable) que hombre y ser opresor es consustancial. Que no se puede renunciar a oprimir cuando se nace hombre, vamos. Expuesto así de claro, y con la estructura del argumento visible de manera tan explícita nos vemos en un brete, porque:

— o bien admitimos la conclusión final a partir de la tesis y reconocemos que estamos convirtiendo el par hombre-opresor en un absoluto (y por lo tanto irrenunciable), porque es suficiente ser hombre para oprimir, y cuando se es, la opresión sucede inevitablemente;

— o bien reanalizamos el asunto y comenzamos una crítica metódica y minuciosa para confirmar, rechazar o matizar la cuestión. Dicha crítica debe ser honesta, y abarcar todas las aproximaciones que sean relevantes para el asunto.

Hay incluso una lectura equivalente también clarificadora (equivalente a [$3c$]):

$$ (H \rightarrow O) = ( \neg O \rightarrow \neg H ) $$

Que dice «si no hay opresión entonces no hay hombre/s». Queda clarísimo el papel constitutivo y necesario de la opresión para definir lo que un hombre es. Esta lectura traerá cola.

Como en el post anterior, la primera advertencia que hay que hacer es que hemos empleado una formulación general que refleja la estructura argumental. Retomando el ejemplo de los plátanos voladores y los astronautas invisibles a partir de nuestras premisas la conclusión sería:

Si hay plátanos voladores, entonces hay astronautas invisibles.

Los límites de la significación vuelven a manifestarse. La conclusión es correcta según las reglas de la lógica empleada pero no lo es desde la validez semántica de los elementos empleados. Es correcta pero no redonda (como sinónimo de perfecto, completo, bien logrado).

Dado que la estructura es correcta, el primer paso que tenemos que tomar es decidir si esta forma de expresar la cuestión es válida y equivalente. Si la damos por buena, podremos comenzar el estudio de cada una de las partes para asegurarnos que el contenido también es adecuado, y que queremos decir lo que queremos y no otra cosa. Las premisas ocultas (y las prisas) son enemigas de la argumentación.

La diferencia entre esta formulación y la anterior, al margen de movernos aquí en lógica proposicional y en la otra en lógica de primer orden, es que aquí se tratan las premisas con una menor granularidad, en formato de proposición. Si una traducción como la hecha aquí nos vale, el trabajo de análisis es más rápido. Pero el precio que pagamos es la distancia que hay entre lo dicho en lenguaje natural y lo formalizado.

Usar la forma de análisis de este post nos lleva a un mayor peso de la reflexión narrada (como opuesta a formalizada) cuando discurramos sobre el contenido. Con la del post anterior, que es más fiel a la idea original, podemos perfilar más los bloques de construcción. La idoneidad de la analítica formal empleada (de entre todas las que hay) no es determinable si no es como con toda otra argumentación: con el acuerdo entre las partes de estar usando el mismo tablero de juego.

Sin embargo, el objeto de esta reflexión compartida no es ilustrar las aproximaciones analíticas al discurso, sino arrancar de ellas para pensar sobre la relación de necesariedad que de las premisas parede desprenderse, que es inevitable oprimir si se es hombre. Considero interesante tener los dos puntos de arranque mostrados hasta ahora y a partir de ellos desgranar la cuestión, el argumento.

ojito a los sesgos de confirmación:
cuando la conclusión reafirma lo que se espera
y entonces nos olvidamos de podría ser de otra manera

En cuanto tenga otro rato, más.

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