Albano Cruz
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Realidad y lenguaje 2

>> Post al hilo de Realidad y lenguaje 1.

Una vez entendido que el presentismo implica que pasado y futuro son del dominio del lenguaje y no de lo material,1 queda al descubierto que un lenguaje-L lo suficientemente expresivo nos basta para emplearlo como equivalente de:

Dicha entidad puede ser un individuo o una agrupación (subdivisible o no). Da lo mismo.

El futuro, que es por su propiedad de contradecir lo que nos interesa, no deja de ser una disposición intencional sometida a esa distancia lenguaje-suceso al actualizarse simultáneamente.

La clave de estas correspondencias se encuentra en que se asume que todo suceso es referenciable, porque el lenguaje escogido es suficiente. Es decir, que si hubiera un suceso que no es referenciable es porque el lenguaje escogido no basta, y hay que escoger otro. Si se actualiza un suceso no previsto, por definición, el lenguaje no ha sido suficientemente expresivo. Para los casos más extremos basta con que el lenguaje pueda decir “el suceso que no puede ser expresado” (o lo que es lo mismo, una variable x indeterminada).

O dicho de otra manera, haciendo la “trampa” de la variable capaz de contener cualquier cosa, un lenguaje-L puede abarcar intencionalmente incluso aquella actualización concreta no predecible.3 Incluso puede ser autorreferencial.

La no distinción entre lenguaje y suceso, junto con la asunción esencialista de la existencia del futuro como material, lleva a barnizar de sensata la idea de que la realidad es racional, o mental, o lenguaje.4 Y abre la veda para la caza de un lenguaje perfecto, de persecución de esa suficiencia, que por creer en la existencia de un futuro material, se convierte en absoluta.

Por lo tanto, y para un presentista que atienda a una materialidad radical, una razón pura no es más que un lenguaje-L, que no corresponde a ninguna realidad.5

La verdad es que esta perspectiva parece simplificar mucho algunas de las cuestiones habituales. Por ejemplo, la del acceso a una verdad a-priori. También ayuda a entender lo siguiente…

Ilustración de dos entidades

O el por qué en moral, dos individuos tienden al “peor” resultado.

Puesto que los frutos de una relación entre dos individuos son sucesos a actualizar, podemos formular cada posible futuro individual como $P$ y $Q$ (que pueden tomarse como las posibles resoluciones/desenlaces de sucesos futuros), y las relaciones posibles entre ellos como conjunción ($\wedge$) o disyunción ($\vee$).

Por lo tanto tenemos dos posibles escenarios (en los que llamaremos campos a $P$ y $Q$ para abreviar):

1. $P \wedge Q$
2. $P \vee Q$

En el primero, se nos abren dos posibilidades a su vez. Que $P$ y $Q$ sean coincidentes, en cuyo caso ambos individuos son indiscernibles entre sí (tienen exactamente el mismo futuro, su disposición sería exactamente la misma) y la propia conjunción no tiene sentido. Y que sean distintos, caso en el que al unirse (solaparse, armonizarse) el resultado será el formado por la coincidencia entre ambos. O lo que es lo mismo, el mínimo entre ambos.6 Si dos campos han de unirse, el mejor7 resultado posible será el menor de ellos. Es decir, el campo resultante, como posible conjunto de resoluciones estará limitado a los elementos concretos comunes a $P$ y $Q$.

En el segundo escenario, y asumiendo que los campos son discernibles entre sí, el resultado dependerá si la disyunción es exclusiva o no. Si lo es, el campo resultante será o $P$ o $Q$, sin interferencia del otro. En caso de permitir una disyunción no exclusiva,8 es la simultaneidad de ambos campos básicos (ojo, no es la unión de ambos) el mejor de los resultados.6 Expresado de otra manera, ante un futuro por actualizar, es la diversidad (a lo abundancia) la más capaz de contener ese futuro.

Desde esta perspectiva, el óptimo no es la armonización (tendencia a la unidad) de dos campos, sino su coexistencia pareja.

Por lo tanto, dado que el futuro por actualizar es del dominio del lenguaje, tiene pleno sentido que se busque un camino hacia ese futuro que sea una acción comunicativa (racional o no). Sin embargo, y teniendo en mente lo anterior, dicho camino no debería pretender la unidad,9 sino la aceptación, puesto que la disyunción no implica necesariamente la cancelación del campo del otro, sino su incorporación.

>> Este post tiene su continuación en Realidad y lenguaje 3.

1 Si uno desea ser materialista radical, no queda otra que ser presentista.

2 Que son resoluciones de elecciones, y por lo tanto pueden considerarse para de lo económico.

3 Que no es predecible, pero sí referenciable. Por ejemplo, “ha sucedido algo inenarrable” puede tener una distancia palabra-suceso muy corta, porque aunque no sea capaz de precisar lo sucedido, si se puede considerar una frase cierta.

4 Ay, Hegel. Ay, Kant. Ay, posmodernos varios. Ay, qué lata.

5 Salvo la de la propia actualización de esa razón.

6 ¡Por Łukasiewicz! A) $P \wedge Q \equiv min(P,Q)$; B) En el caso de la disyunción, $P \vee Q \equiv max(P,Q)$; O si queremos, por conjuntos, que arroja el mismo resultado en ambos casos.

7 Puesto que estamos hablando de moral, aunque ésta no sea cuantificable, si es ordenable. Lo moral implica una adecuación a una situación. Por lo menos podemos decir que hay algo más bueno/malo que otro algo.

8 Algo muy dudable de poder suceder en la actualización de hechos.

9 Hola, Habermas, que pareces empeñado en un $P \wedge Q$ tendiente a $1$ a través del convencer al otro, es decir, de que su $P$ se transforme en mi $Q$.

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