Albano Cruz
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Tetralemma I

Algunos puntos sobre el tetralemma (o catuskoti), tanto para el proyecto Tamagotchi, como para el de la imago, y al hilo del puente lógico Oriente-Occidente:

  1. Trabajos como el de Priest al respecto no son de compatibilización, descubrimiento, coexistencia o metafísicas alternativas.
  2. Son trabajos de asimilación, con todo lo que esa carga supone. Son de ampliación de la lógica bivalente occidental. No integran.
  3. No integran como abundancia, sino como conversión. Son una ampliación de la potencia de la lógica proposicional. Amplían el set de herramientas, de alcance, y en el fondo, de capacidad determinista. Y en el proceso descarnan lo Oriental de semántica. Lo que tiene sentido, claro.
  4. Y lo tiene por varios motivos:
    1. El tetralemma es contemplativo, y constructor de discursos. Pero no performativo. Dicho de otro modo: el tetralemma no hace cosas, no produce objetos (ver @lsmntr), no resulta. Cuenta, fundamenta, explica, calma. Pero no hace.
    2. La ortogonalización (de Priest, mía) es reconocer que todo sistema plurivalente (difuso o no) es constructible, y reducible, a un sistema bipolar (la a-dimensionalidad lo es). Porque hablamos sobre algo siempre. Y tanto la contradicción como la ausencia son de/sobre algo. Dicho de otro modo, la certeza es preontológica también para lo oriental. Y la bipolaridad reside en la certeza, no en el estar/ser, que es de lo que va el catuskoti (y nuestro empeño en que el Mundo tenga nombres…).
  5. Toda lógica que haga puede reducirse a la negación, y por tanto a la bipolaridad. Y ante la narración (esa verdad del lenguaje), el hecho, el acto, lo particular material, siempre tiene las de ganar. Porque el presente, lo que hay, es el objeto, la concreción.
  6. Lo concreto es la certeza material, la consultable porque está. A pesar de ser la propia volatilidad del presente, la verdad material (esa verdad del objeto) está ahí para ser accedida o consultada sin ser narrativa, sino experiencia directa mediada por el cuerpo.
  7. La dialetheia, el tetralemma, sólo pueden existir fuera del presente. Porque el cuerpo polariza la verdad de la existencia/presente.
  8. El algoritmo, la lógica bipolar, es el colapso del tiempo, la equivalencia entre el antes/después. La asimilación del tetralemma es el esfuerzo para salvaguardar la pragmática de la irrupción del tiempo verdadero (descrito como estados no aceptados por el proceso).
  9. Una vez asimilado (Oriente, el catuskoti), el tetralemma producirá. Será un algoritmo a prueba de baches, porque será resolutivo con la indeterminación. Y habrá sido despojado del mundo que rodea la reflexión sobre lo contrario y lo otro.
  10. “Oriente” viene a rescatarnos como desatascador para que sigamos con lo nuestro, no para mutarnos en algo distinto. Y será absorbido. (O ya está absorbido)
  11. Mientras, lo “extra” del tetralemma adquiere la misma invariabilidad que la lógica proposicional: sirve para que [nos] pensemos. Pero ese pensar[nos] es una distracción ineludible. No podemos prescindir de la semántica natural de la lógica. El lenguaje siempre nos parece que diga algo. Y no somos capaces de percibir que la máquina está aún más por debajo de nuestro mínimo más posible. Ésto es particularmente peligroso con el tetralemma. No podemos no imaginar que la máquina adquirirá significación más allá de la ejecución.
  12. Así que acudimos a “Oriente” como salvaguarda de esperanza. Y no. No hay lógicas orientales que nos abran escapes sobre el hecho material.
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