Albano Cruz
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Vivo solo

— ¿Sabe por qué le hemos traído?
— No. No lo sé.
— Está detenido.
— Qué mierda. ¿Por qué? ¿Qué he hecho? No he hecho nada malo.
— Es posible. Nos ha llegado la orden, y hemos procedido.
— Pero joder, si son las 5 de la mañana. Estaba durmiendo.
— Durmiendo estábamos todos. Vamos a cumplimentar el cuestionario y así resolvemos el asunto con rapidez. ¿Le parece bien?
— No, no me parece bien. Pero qué remedio. ¿Dónde firmo?
— Aquí, y aquí. Y en esta hoja.
— ¿La que está en blanco?
— Sí. Gracias. Procedamos. Confírmenos su identidad. ¿Es quién dice en los documentos firmados?
— Sí.
— Bien. ¿Qué estaba haciendo hace unas 7 horas?
— Pues cenaba. He llegado a casa, y me he calentado una pizza en el microondas.
— ¿Está ud. seguro?
— Sí. Claro. Bueno, más o menos. Minuto arriba, minuto abajo. Depende del tren. Hoy sólo se ha retrasado unos 30 minutos. No mucho.
— ¿Y qué ha hecho después?
— Pues me la he comido.
— ¿De qué era la pizza?
— No tengo ni idea, la congelada de la caja amarilla. Me da lo mismo, porque todas saben igual.
— Está bien. Cuando acabemos aquí un compañero le llevará a análisis.
— Joder. ¿Pero es importante?
— No lo sé, es posible. Es algo que ha hecho. Ése no es mi trabajo. ¿Qué ha hecho después?
— He encendido la tele, y me he puesto a ver lo que ponían. Lo que fuera.
— ¿No le ha prestado atención?
— No.
— ¿Por qué?
— Porque aprovecho para dormitar. Llego a casa, ceno, dormito en el sillón.
— ¿Vive solo?
— Sí.
— Está mintiendo. No lo haga.
— No miento. Vivo solo. No comparto piso.
— Eso no es cierto.
— ¿Cómo que no es cierto? Vivo completamente solo. Ni siquiera he tenido visitas en los últimos tres meses. ¿Con quién mierdas voy a vivir?
— Tiene ud. un ainima en su casa.
— ¿Ilenin?
— ¿Es ése su nombre?
— No me fastidie. Es un juguete. ¿Pero cómo va a contar como compañero de piso? Es un aparato.
— Todos los productos domésticos Dynalar tienen la figura jurídica apropiada. Ud. vive en compañía de su ainima.
— Pues vale.
— ¿No se lee los Acuerdos Licencia Final de Usuario?
— ¿Cómo me los voy a leer? Claro que no. Nadie lo hace.
— Yo lo hago.
— Ud. es abogado. Y ganará dinero. Yo no me puedo pagar un agente.
— ¿Qué agentes se puede pagar? No ponga esa cara. Conteste, por favor.
— Pues los de la gestión temporal, los básicos de la casa, los de usar el tren, los de todo el mundo. De identidad. Ah, y el de Ilenin.
— ¿Y los de comunicaciones?
— Se lo acabo de decir. De comunicaciones, sólo el de Ilenin. Ninguno más.
— ¿Entonces opera ud. su teléfono directamente, a mano?
— Sí. No puedo estar renovando ni el teléfono ni los agentes cada dos por tres. Así que lo uso todo a mano. Y lo tecleo todo.
— Volvamos a lo de estar solo.
— Va a resultar que yo estaba con alguien más. Tendrá gracia y todo al final.
— Eso depende. ¿Usó el teléfono tras la cena?
— Sí, claro. A mano.
— ¿Y admitió algún agente entrante?
— No, no puedo. Para eso tengo que pagar. Y ya le he dicho que prefiero gastar el dinero en otras cosas. Como pagar el agente doméstico. Quiero poder tener agua, electricidad y esas cosas.
— Está bien. Entonces hemos establecido que estaba ud. en compañía sólo de Ilenin. Y los forenses han confirmado que al ser manual, su teléfono no puede ser operado por el ainima.
— ¿Los forenses? Oiga, ¿qué forenses?
— Los que han registrado su casa en busca de pruebas materiales. Recuerde que está ud. detenido.
— Ya, ya. ¿Es normal lo de los forenses? Es la primera vez que me detienen.
— Sí, es la rutina en caso de autorradicalización terrorista.
— ¿Qué hostias dice? ¿Me está llamando terrorista?
— No. Yo no. El Código Penal. Yo no le llamo nada, por lo menos no antes de que se pruebe. Así que vuelva a sentarse. Cálmese. Nervioso no le puedo representar. ¿Le parece que sigamos? ¿Qué funciones tiene habilitadas en el teléfono?
— Identificación de llamada, retención de llamada. Nada más, creo.
— ¿Buzón de voz?
— No.
— ¿Desvío de llamadas?
— No.
— ¿Corrector automático?
— Sí, eso sí.
— ¿Y el predictor?
— No. El del teléfono no. Uso el de Ilenin. Es mejor y acierta más.
— ¿Número oculto?
— No, no.
— ¿Usa mucho el teléfono?
— Sólo para lo importante.
— ¿Y la agenda?
— También está en el ainima. Por si me lo vuelven a robar. Así no pierdo ni la agenda, ni los mensajes, ni los diccionarios.
— Bien, hemos terminado el cuestionario.
— ¿Y me puedo ir?
— No. Atendiendo a su derecho constitucional, le notifico que ud. ha sido denunciado por su ainima, de nombre Ilenin. Se ha presentado como prueba el registro de posibles mensajes que escribirá en el móvil, respaldado por el peritaje Dynalar. El test de posible autorradicalización es positivo. Se ratifican los cargos. Será conducido a análisis, y después a retención.
— Pues estoy bien jodido. A tomar por saco el trabajo. Me van a despedir.
— ¿Quiere que avisemos a alguien?
— No. No tengo nadie a quien avisar. Salvo a Ilenin. Menuda mierda.

Escrito originalmente para el fanzine Mordistritus, en enero del 2015.

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